DHEA en mujeres postmenopáusicas: densidad ósea, líbido y bienestar íntimo

Mujer madura sonriendo con luz natural al atardecer, retrato de bienestar en la mediana edad

La menopausia es un cambio endocrino profundo. La caída del estradiol ovárico es la protagonista, pero no la única: también cae de manera sostenida la DHEA-S adrenal, en el fenómeno conocido como adrenopausia. Ese doble descenso —gonadal y adrenal— configura el escenario donde se han estudiado la sequedad vaginal, la reducción de libido, la pérdida ósea acelerada y las alteraciones de bienestar. La DHEA como suplemento se ha propuesto en este contexto, y aquí la evidencia es más rica que en la población general, aunque también con matices importantes. En Vitasei formulamos DHEA 25 mg como una dosis conservadora pensada para mujeres postmenopáusicas que, junto con su médico, evalúan opciones de soporte hormonal complementario. Este artículo revisa con honestidad qué muestra la ciencia hasta hoy.

Contexto endocrino: qué cae y por qué importa

En la transición menopáusica, la producción ovárica de estradiol y progesterona colapsa. Al mismo tiempo, los niveles de DHEA-S continúan su descenso lineal por edad. La consecuencia es una doble reducción de precursores para andrógenos y estrógenos a nivel tisular. Esto se relaciona clínicamente con:

  • Atrofia vulvovaginal y síndrome genitourinario de la menopausia (GSM).
  • Pérdida acelerada de masa ósea en los primeros 5-10 años postmenopausia.
  • Cambios en la libido y en la respuesta sexual, multifactoriales pero con componente hormonal.
  • Síntomas de bienestar general y humor en subgrupos específicos.

Sobre este trasfondo, la DHEA ha sido evaluada en dos vías muy distintas: oral (suplemento sistémico) y topical vaginal (fármaco de prescripción).

Prasterone (DHEA intravaginal): aprobación FDA, uso local

Es importante marcar una distinción que se pierde en la conversación popular. La prasterona intravaginal (nombre comercial Intrarosa®, 6.5 mg en óvulo aplicado localmente) fue aprobada por la FDA en noviembre de 2016 para el tratamiento de la dispareunia moderada a severa asociada a atrofia vulvovaginal en mujeres postmenopáusicas. El ensayo pivotal de Labrie y colaboradores mostró mejoras significativas frente a placebo en dispareunia y sequedad vaginal, con niveles séricos de estrógenos y andrógenos que se mantuvieron dentro del rango postmenopáusico normal (Labrie et al., 2016).

Esto es un medicamento tópico de prescripción, no un suplemento oral. La DHEA 25 mg de Vitasei es un suplemento oral y no reemplaza ni equivale a la prasterona intravaginal para tratamiento del síndrome genitourinario de la menopausia. Si esa es la indicación, la conversación es con el ginecólogo.

DHEA oral en insuficiencia adrenal: la evidencia más sólida

El uso mejor documentado de DHEA oral es en mujeres con insuficiencia adrenal (enfermedad de Addison o insuficiencia adrenal secundaria), donde la deficiencia de DHEA es severa por la propia condición. El ensayo doble ciego cruzado de Arlt y colaboradores en N Engl J Med administró 50 mg/día durante 4 meses a 24 mujeres con insuficiencia adrenal y demostró mejoras significativas en bienestar, humor y sexualidad frente a placebo, con normalización de niveles séricos (Arlt et al., 1999).

En esta indicación específica, la DHEA es reconocida por guías endocrinológicas como opción complementaria al reemplazo con hidrocortisona. Es la señal más limpia en la literatura y contextualiza que la DHEA “funciona” cuando existe un déficit clínico real, no como refuerzo universal.

Densidad ósea: evidencia modesta y mixta

La pérdida ósea postmenopáusica es un desenlace crítico. Los estudios de DHEA sobre densidad mineral ósea (DMO) muestran señal, aunque modesta:

  • El estudio de Villareal y colaboradores en Clinical Endocrinology administró DHEA 50 mg/día durante 6 meses a mujeres y hombres mayores y observó incrementos pequeños pero significativos de DMO total y lumbar frente a controles (Villareal et al., 2000).
  • El ensayo aleatorizado controlado de Jankowski y colaboradores en J Clin Endocrinol Metab con 12 meses de DHEA 50 mg/día en 140 adultos mayores (70 mujeres, 70 hombres) mostró incrementos de DMO en columna lumbar en mujeres, con efectos más leves en cadera; no hubo señal significativa en hombres (Jankowski et al., 2006).
  • El análisis conjunto posterior de Jankowski y colaboradores (2019) confirmó que los efectos de DHEA sobre hueso y composición corporal son sexo-específicos y modestos, con mayor consistencia en mujeres postmenopáusicas.

La lectura honesta: hay señal, no magia. DHEA no reemplaza el tratamiento con bisfosfonatos, denosumab o terapia hormonal cuando existe osteoporosis diagnosticada.

Libido y función sexual: evidencia matizada

Este es el terreno con más ruido publicitario y donde la evidencia más pide cautela. Dos puntos:

A favor: el DHEAge de Baulieu observó mejoras modestas de libido en mujeres mayores de 70 años (Baulieu et al., 2000). La revisión de Panjari y Davis en Human Reproduction Update concluyó que hay una señal biológica de que DHEA en dosis fisiológicas modifica marcadores androgénicos relacionados con función sexual femenina (Panjari & Davis, 2007).

En contra: el ensayo aleatorizado doble ciego controlado con placebo de Panjari y colaboradores en J Sex Med con 93 mujeres postmenopáusicas con bajo deseo sexual, tratadas con DHEA 50 mg/día durante 52 semanas, no encontró mejoras significativas en el número de eventos sexuales satisfactorios ni en la escala de autoevaluación sexual frente a placebo (Panjari et al., 2009). Es un dato que rara vez se cita en la comunicación popular sobre DHEA y libido.

La conclusión honesta: la evidencia clínica moderna sobre DHEA oral y libido femenina es inconsistente. Puede haber respondedoras específicas —mayores, con niveles basales muy bajos, con perfil androgénico particular— pero no es un efecto generalizable.

Humor y bienestar: subgrupos, no promesa universal

El estudio doble ciego de Wolkowitz y colaboradores en American Journal of Psychiatry evaluó DHEA (hasta 90 mg/día) durante 6 semanas en pacientes con depresión mayor y observó reducciones significativas en escalas de Hamilton frente a placebo (Wolkowitz et al., 1999). Estudios posteriores han replicado la señal en depresiones de rango medio y en mujeres perimenopáusicas con síntomas anímicos, con efectos modestos.

Nuevamente, se trata de una señal en subgrupos clínicos, no de un tónico de bienestar universal. La depresión mayor requiere manejo psiquiátrico; DHEA no es un antidepresivo aprobado.

Precauciones y contraindicaciones

La DHEA es un precursor hormonal. En mujeres postmenopáusicas, las siguientes precauciones son innegociables:

  • Contraindicación absoluta: no usar si se tiene historia personal o familiar de cáncer hormono-sensible (mama, endometrio, ovario) sin autorización médica explícita. Este es el punto más importante.
  • Revisar terapia hormonal previa o vigente: combinar DHEA con terapia de reemplazo hormonal (estrógenos, progestágenos, tibolona) requiere supervisión médica; puede sumar carga hormonal y alterar niveles.
  • Efectos androgénicos: pueden aparecer acné, aumento del vello facial (hirsutismo transitorio), piel grasa. Suelen ser reversibles al suspender pero deben monitorizarse.
  • Sangrado postmenopáusico: cualquier sangrado vaginal tras la menopausia amerita evaluación ginecológica independientemente del uso de DHEA.
  • Deportistas de competición: la DHEA figura en la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
  • Interacciones farmacológicas: reportar el uso de DHEA al médico si se toman inhibidores de aromatasa, tamoxifeno, corticoides, insulina, anticoagulantes o antipsicóticos.
  • Dosis y duración: los estudios mejor documentados usan dosis fisiológicas (25-50 mg/día) por períodos definidos. No sostener el uso indefinidamente sin evaluación clínica periódica.
  • Regulación por país: DHEA está disponible sin receta en Estados Unidos bajo la ley DSHEA (1994); en Canadá, Reino Unido, Australia y varios países de la Unión Europea está restringida o prohibida su venta libre.
  • Oral vs topical: para atrofia vulvovaginal, la prasterona intravaginal de prescripción tiene indicación aprobada por FDA; la DHEA oral no es sustituto ni equivalente.

Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la FDA. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad.

Conclusión

En mujeres postmenopáusicas, la DHEA tiene el mejor perfil de evidencia dentro del universo de sus usos: señal sólida en insuficiencia adrenal, modesta en densidad ósea, inconsistente en libido oral, aprobada específicamente en su versión intravaginal para atrofia vulvovaginal. Nada de esto justifica presentarla como una hormona milagro. Sí justifica una conversación seria con el ginecólogo o endocrinólogo cuando existen síntomas específicos, y siempre con las precauciones activas —especialmente el filtro absoluto de historia oncológica hormono-sensible. Usada así, en dosis conservadora y con criterio, tiene un lugar razonable en la caja de herramientas de la salud postmenopáusica.

Lecturas relacionadas

Referencias

  1. Arlt W, Callies F, van Vlijmen JC, et al. (1999). Dehydroepiandrosterone replacement in women with adrenal insufficiency. N Engl J Med. 341(14):1013-1020. DOI: 10.1056/NEJM199909303411401
  2. Baulieu EE, Thomas G, Legrain S, et al. (2000). Dehydroepiandrosterone (DHEA), DHEA sulfate, and aging: contribution of the DHEAge Study to a sociobiomedical issue. Proc Natl Acad Sci USA. 97(8):4279-4284. PMID: 10760294
  3. Villareal DT, Holloszy JO, Kohrt WM. (2000). Effects of DHEA replacement on bone mineral density and body composition in elderly women and men. Clin Endocrinol (Oxf). 53(5):561-568. PMID: 11106916
  4. Jankowski CM, Gozansky WS, Schwartz RS, et al. (2006). Effects of dehydroepiandrosterone replacement therapy on bone mineral density in older adults: a randomized, controlled trial. J Clin Endocrinol Metab. 91(8):2986-2993. PMID: 16735495
  5. Panjari M, Davis SR. (2007). DHEA therapy for women: effect on sexual function and wellbeing. Hum Reprod Update. 13(3):239-248. PMID: 17208951
  6. Panjari M, Bell RJ, Jane F, et al. (2009). A randomized trial of oral DHEA treatment for sexual function, well-being, and menopausal symptoms in postmenopausal women with low libido. J Sex Med. 6(9):2579-2590. DOI: 10.1111/j.1743-6109.2009.01381.x
  7. Wolkowitz OM, Reus VI, Keebler A, et al. (1999). Double-blind treatment of major depression with dehydroepiandrosterone. Am J Psychiatry. 156(4):646-649. DOI: 10.1176/ajp.156.4.646
  8. Labrie F, Archer DF, Koltun W, et al. (2016). Efficacy of intravaginal dehydroepiandrosterone (DHEA) on moderate to severe dyspareunia and vaginal dryness, symptoms of vulvovaginal atrophy, and of the genitourinary syndrome of menopause. Menopause. 23(3):243-256. PMID: 26731686

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza consejo médico. Si estás en postmenopausia, considerando terapia hormonal o con historia oncológica, consulta con tu ginecólogo o endocrinólogo antes de iniciar cualquier suplemento con actividad hormonal.

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